Otro planeta

Es fácil comprender el por qué quién ha visitado India habla de que es “otro planeta” y no sólo por su gente, su comida, su estilo de vida, de conducir, de relacionarse… Te de la vuelta a los tuyos, aquí nada sigue la lógica.

También he descubierto que se trata de otro planeta porque en este gran continente de extensión existen muchas indias; la India del Rajastan y sus Maharajás ostentosos y extravagantes; la India que te ofrece todo un paquete de posibilidades al turista y que es capaz de conseguirte una botella de agua en un puesto que vende helados ( tan fácil como mandar al compañero corriendo al final de la calle al puesto de agua y que regrese en menos de un minuto sudando por la carrera con tu botella de agua y una sonrisa… Y que solo te pida las 20 rupias que cuesta en todas partes)…

habitacion del Maharahá del Havely de Joddhpur

La India de Delhi, superpoblada, abarrotada de coches, motos, vacas y ricksaws, gentío y cláxones, mercados, mercados y más mercados… Todo lo que quieras lo puedes conseguir en Delhi; la India de las montañas del Hymalaya donde La Paz y la ayurveda inundan tu ser entero; la India religiosa donde las cinco religiones se viven con verdadero fervor por hombre y mujeres que luego coinciden en el trabajo, comidas, las calles relacionándose y conviviendo con normalidad.


La India de las castas; las castas espirituales o de pureza, que tiene que ver más bien con los trabajos a los que tu nivel de “pureza” te da acceso, y las India de las castas que rije el dinero y la posición social (como en el resto del mundo), da igual que seas de una casta más baja y oscuro de piel si tienes rupias en el bolsillo… (El más rico y respetado de Varanasi es un intocable que vende la madera de sándalo para las cremaciones en el Ganges).

 

El río Ganges a su paso por la ciudad sagrada hindú de Varanasi

También India tiene una cara amarga en las mujeres que trabajan porteando en su cabeza ladrillos de un lado a otro en la construcción, en las mujeres que piden limosna por los coches con sus bebés esqueléticos en brazos utilizándolos para sacar unas rupias más, en los mutilados y discapaces que se trasladan en pequeñas plataformas de madera con ruedas impulsándose con sus manos en el suelo, la de los niños descalzos llevando sacos un lunes por la mañana, no importa de qué ni a dónde lo que es seguro es que no llevaban sus libros camino de la escuela; la de cientos de personas durmiendo en las calles sobre un plástico, si más techo que el sol y la luna.

 

Centro de la ciudad antigua de Varanasi, habitado por la casta de los intocables

Agra nos ha mostrado el despropósito de un mausoleo de belleza sin igual que ha traspasado las fronteras físicas y temporales… Estamos en Varanasi, ciudad sagrada y fin del cMino de la vida para los afortunados hindúes que pueden cremar sus restos aquí… Muchos momentos especiales nos deparan estos últimos días de nuestro viaje a este otro planeta; luego, con la “otra mochila” (la del corazón y la mente) cargada de sensaciones, recuerdos y experiencias inolvidables iremos descubriendo lo que este viaje a “otro planeta ” significa en nuestras vidas.

 

“Para ver claro, basta con cambiar la dirección de la mirada”. A. Saint-Exuspery.

 

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