La Ciudad de la Alegría

La Ciudad de la Alegría
Fotograma de la película La Ciudad de la Alegría

La Ciudad de la Alegría es un betsteller de Dominique Lapierre, llevado al cine en 1992. Una historia localizada en la ciudad de Calcuta, en el barrio de chabolas de la ciudad más pobre de toda la India. Algo inimaginable para nosotros, ya que nos cuesta pensar como puede ser la ciudad más pobre, de uno de los países con más pobreza y con más densidad de población. En la ficción la acción transcurre en su gran mayoría en un proyecto de la ciudad con el mismo nombre que el libro. Tienen como objetivos: cuidar, ayudar y salvar a las personas excluidas que viven en la comunidad. Todo un reto. A la historia no le falta ningún ingrediente: tenemos una familia india que se acaba de arruinar y se ve obligada a emigrar del campo a la ciudad sin nada; un sacerdote francés, un joven médico norteamericano que ha llegado a lo más alto pero ha decidido dejarlo todo para encontrarse a si mismo en la India; una enfermera voluntaria que ha entregado su vida a la causa; un terrateniente que a través del miedo y el dinero controla a la población; y por supuesto la sombra de un gobierno corrupto.

Lo cierto es que la película la vi hace unos cuantos años, y me gusto, muchas veces he pensado que en parte mi espíritu por intentar cambiar las cosas viene de allí. Con todo esto de nuestro viaje a otro planeta se me ocurrió volverla a ver hace unos días. Y a pesar de que el lenguaje cinematográfico hace gala del año en el que se rodó, el fondo de lo que intenta contar y transmitir sigue estando vigente hoy en día. Además como buena película americana tiene todos los ingredientes necesarios.

Reconozco que el tema de la pobreza y la exclusión social es uno de los que más me fascina. Conocer las causas y las consecuencias para desde allí ver que se puede hacer para erradicarla. La pobreza es una cuestión de diferencia de ingresos. En cambio la exclusión social supone una cuestión estructural del propio sistema, que es el primer interesado en mantenerla, promocionarla y sobre todo que se perpetúe. A raíz de esto hablábamos el otro día sobre el tema y pensábamos en las diferencias con este lado del mundo. A fin de cuentas aquí la exclusión social la vemos como un problema individual que siempre tiene alguna causa, ya sea personal o social, y sobre todo existe la esperanza de poder salir de ella. Otra cosa son las posibilidades reales. Pero en cambio en la India la pobreza es la norma mayoritaria, la exclusión cobra un sentido distinto. La espiritualidad y la religión se convierte en algo cotidiano y aceptado, que gobierna, dirige y fundamenta el orden social. Sirve para la resignación de las distintas castas y para contrarrestar el sentimiento que nosotros tenemos de la injusticia, lo malo es que allí la mayoría de las veces las injusticias rozan lo inhumano. También está presente el debate sobre los Derechos Humanos, que aquí no los cuestionamos, pero que allí son despreciados por quien tiene el poder como algo occidental y de tradición judeocristiana, que aunque cierto, es la única excusa que han encontrado para poder incumplirlos y que no pase nada. A pesar de que la República de la India firmo la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y la Declaración de los Derechos del Niño.

Pero no todo es negativo, también es el único país que logro su independencia como Colonia Británica desde una opción por el pacifismo y la no violencia de la mano de Mahatma Gandhi. Todo un ejemplo para el resto del mundo. Actualmente es el país democrático más grande del mundo. Y como curiosidad, junto a China, es una de las civilizaciones más antiguas del planeta.

Aunque en nuestra aventura no tenemos previsto pasar por Calcuta, quizás esa sea una buena excusa para volver, poder conocer de primera mano la realidad de la ciudad de la alegría, o quizás del proyecto de la Madre Teresa de Calcuta, entre muchas de las posibilidades que ofrece la ciudad.

All that is not given is lost. (Todo lo que no se da, se pierde.)
Proverbio hindú.

Este verano podéis aprovechar para ver la película o quizás leer el libro. Además nos gustaría que en los comentarios nos dejarais vuestra opinión, al menos de la historia que cuenta.

Si quieres ver la película: http://bit.ly/Ciudad_Alegria

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2 respuestas a “La Ciudad de la Alegría

  1. Os recomiendo vivamente el libro, no la película. Para mí, como misionero, el libro tuvo un gran impacto, ya que el protagonista es el sacerdote, que en su búsqueda de entregarte más plenamente a Jesucristo y a los pobres, se marcha a la India. En su historia se ve claramente como los ideales chocan pronto con la realidad y las limitaciones humanas, pero eso no lo detiene. ¡En eso estamos algunos!

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